martes, 7 de enero de 2014

Paula

Esta entrada llega un poco más tarde de la cuenta. Pero necesita esperar. Verla. En persona. Nada de fotos. Nada de Skype. Sentirla. Cogerla. Besarla. Abrazarla. Me hacía falta y, aunque no he tenido suficiente tiempo para aprovecharlo, ha merecido mucha la pena. En verano será distinto.

Supongo que todos los sabéis, pero hace casi tres meses nació mi sobrina. Por cosas de la vida no la he conocido en persona hace cuatro días. No me voy a extender mucho, creo que los sentimientos más fuertes no se pueden explicar, y eso es lo que he vivido.

Verla sonreir, llorar, ver como la bañaban. Muchos sentimientos. Además de los aspectos banales, lo guapa que es bla bla bla... están otros. Lo que significa para la familia, pero sobre todo para mi hermano y mi cuñada. Lo que les ha dado a ellos sobre todo. Creo que jamás he visto a mi hermano tan contento, tan ilusionado, tan todo. Y a Mati, también, que bien que le hacía falta.

Felicidad, eso que se vende tan caro en esta época. Todo esto lo ha conseguido un ser maravilloso. Y si mi gente es feliz, yo también lo soy.

A pesar de estar pasando mi mejor momento desde que estoy aquí, creo que ha sido la vez que más me ha costado montarme en el avión rumbo a Nuremberg. Ahora tengo que volver a centrarme y esperar hasta verano para disfrutar de ella, pero esa sonrisa me motiva para hacerlo. La noche del 5 al 6 de enero le estuve dando vueltas hasta las 2 de la mañana (me tenía que levantar a las 4.30) a una frase de mi cuñada.

´Y porqué no pierdes el vuelo´

Pues me hubiera gustado.

PD: No pongo foto porque no tengo permiso de los padres

1 comentario:

Maria Oliva dijo...


Eres rico en sentimientos y todos lo que " ella " te ha transmitido, se quedan para ti....

Eres rico, sobrino.....eres un ser privilegiado !!!!!!